DESARROLLO

EL DESARROLLO DE LA ATENCIÓN

El carácter inestable de la atención infantil puede observarse, sobre todo, en la temprana infancia. El hecho de que un niño deja siempre de lado un objeto, con el que está jugando, cuando ve un juguete nuevo, ilustra esta tesis. Sin embargo, tiene validez la tesis de que el niño domina escasamente su atención durante la edad preescolar y a menudo también aun en los primeros años de escolaridad. El desarrollo de la atención voluntaria es otra de las características de la voluntad del niño.

Para el desarrollo de la atención infantil es muy importante la intelectualización, que se produce en el proceso del desarrollo del niño, al principio se apoya en un contenido sensible, se va adaptando paulatinamente a los nexos ideológicos. Con ello se va ampliando el volumen de la atención. El desarrollo del volumen de la atención está estrechamente vinculado al general desarrollo intelectual del niño.

Muchos investigadores han estudiado el desarrollo de la constancia de la atención infantil. Observemos la siguiente tabla.

Edad……….. …… …………..  0;0-1;0  1;0-2;0     2;0-3;0  3;0-4;0    4;0-5;0     5;0-6;0
Duración de la ocupación
Con el mismo juego (minutos)   14.5     21.1       27.0         50.3         83.3         96.0

En esta tabla resulta especialmente ilustrativo el rápido incremento de la constancia de la atención después de los tres años y el desarrollo relativamente alto a la edad de seis años, en los umbrales de la edad escolar. Este desarrollo forma una esencial premisa para la madurez escolar. Beyrl “determinó el incremento de la capacidad de concentración por el número de distracción a las cuales cedía el niño en el curso de diez minutos de su juego”. Por término medio se obtuvieron las siguientes cifras:

Edad………………………..     2;0-3;0              3;0-4;0         4;0-5;0                5;0-6;0
Número de distracciones…       3.7                 2.06              1.6                  1.1

La distracción en los niños de dos hasta cuatro años de edad es dos o tres veces mayor que la del niño de cuatro a seis años. En la segunda mitad de la edad escolar, que precede a la enseñanza de la escuela, aumenta considerablemente la capacidad de concentración. En la edad escolar se desarrolla, según como se amplíen los intereses del niño y según se acostumbre a un estudio sistemático, tanto la atención involuntaria como también muy especial la voluntaria. Al principio, el niño tiene que combatir en la escuela con una considerable distracción. Se produce una transformación cuando aparecen los primeros resultados de la enseñanza. La amplitud de ellos depende, de la eficacia de la enseñanza. Con la edad de los diez a doce años, es decir, en el periodo en que el desarrollo espiritual del niño (el pensamiento abstracto, la memoria lógica) progresa y a veces crece, por regla general, el volumen de la atención, su concentración y constancia.

El desarrollo de la atención se efectúa en el niño dentro del proceso formativo y educativo. Para ello es de decisiva importancia, para la formación de la atención, el arte de plantear y sugerir las preguntas y los problemas o las tareas de tal forma que sea aceptada por el sujeto. Algunos pedagogos, empezando por el intelectualista Herbart hasta los actuales románticos de la Escuela de Trabajo, partieron de la debilidad de la atención voluntaria del niño y recomendaron edificar el proceso pedagógico totalmente sobre la atención involuntaria. Se debe dominar y cautivar la atención del escolar o estudiante. Por eso se debe aspirar siempre a dar una materia interesante y de acento emocional, y evitar todo estudio aburrido y fatigoso.

Es muy importante que el pedagogo sepa interesar a los estudiantes y partir en el proceso pedagógico de la atención involuntaria, la cual viene condicionada por el inmediato interés; este debe relacionarse con el objeto de la enseñanza y con la actividad del trabajo mismo, con la variedad de la materia comunicada, vinculada a la lógica y a la correlación de la exposición.  A fin de mantener la atención. Por ello el pedagogo debe saber: 1) aprovechar la atención involuntaria, y 2) favorecer la atención voluntaria.

Dado que la atención involuntaria viene estimulada por el interés, es necesario para el desarrollo de esta crear o desarrollar en primera instancia un amplio y bien orientado campo de intereses. La atención voluntaria es, por su carácter, una manifestación de la actividad volitiva. En el trabajo sistemático se forma la aptitud para la atención voluntaria. El desarrollo de la atención voluntaria depende de la educación general de las cualidades volitivas de la personalidad.
  
Desarrollo de las Redes Atencionales

Uno de los aspectos más importantes al considerar la atención como un sistema neural con anatomía propia es que se pueden hacer preguntas acerca de su desarrollo.[1] Se ha estudiando la forma como se desarrolla la red posterior en unión con lo que se sabe acerca del desarrollo laminar del sistema visual, utilizado el método de tareas marcadoras para relacionar la maduración de los sistemas cerebrales y el comportamiento. Se sabe que estas tareas implican ciertos aspectos de la atención. El colículo superior lleva a cabo un cómputo que reduce la probabilidad de reorientar la atención hacia un lugar en el espacio explorado previamente (inhibición del retorno).[2] En infantes de 3 a 12 meses se encuentra que no está presente a los 3 meses, pero que su desarrollo es igual al del adulto a partir de los 6 meses.[3]

Se ha examinado otras formas del desplazamiento atencional que pueden ser propiedades de la red posterior, incluyendo la capacidad para desenganchar la atención de un estímulo y para desarrollar una expectativa acerca del lugar de un estímulo a partir de un evento arbitrario previo.[4] Estos aspectos de la atención también se desarrollan entre los 3 a 6 meses. A los 4 meses el infante es capaz de aprender que un estimulo arbitrario significa que es probable que un evento próximo se presente mas en el lado izquierdo que en el lado derecho.[5] Aunque no es posible asegurar que tan consciente está el bebé de la expectativa,

Uno de los aspectos más sorprendentes en los estudios sobre orientación visual en infantes de 4 meses, es el grado en que una vez fijada al estímulo, se puede dirigir la atención al gusto del evaluador. Parecen corno maquinas de observación hasta que viene la fatiga o la molestia. Lo anterior no sucede en un bebe de 12 meses quien parece tener su propia agenda ya que miran por un momento pero rápidamente se dirigen hacia otro lugar. Entonces, a los 4-6 meses existe evidencia de actividad selectiva en términos de orientación a estímulos, aun en la orientación apoyada en expectativas claramente aprendidas. Sin embargo la evidencia comportamental sugiere que es necesario mayor desarrollo para los aspectos relacionados con el control en la red anterior. Gran parte de este desarrollo ocurre tarde durante el primer año.

Aunque el infante de 4-6 meses muestra una orientación visual eficiente y cierto grado de comprensión acerca de la constancia, movimiento, número e identidad del objeto, este conocimiento parece ser parte de su conocimiento visual y no esta accesible como base para dar un amplio rango de respuestas arbitrarias.[6] Estudios de otros investigadores reportan un cambio más formal durante el segundo semestre del primer año. Los niños de 6 meses como los adultos, evitan retomar los ojos y la atención hacia lugares ya inspeccionados, (inhibición del retorno).[7]

Este es un ejemplo de la preferencia por la novedad que es muy marcada en algunas formas de patrones de exploración después del nacimiento. Otra forma de alternancia es la tendencia a evitar repetir el mismo patrón motor en ensayos sucesivos (alternancia espontánea).[8] En estudios, con infantes a los 6 meses no muestran alternancia espontánea en los movimientos para alcanzar objetos, pero si muestran inhibición de retorno en sus movimientos oculares.

De manera más general se ha encontrado, utilizando la habituación de patrones de exploración que los infantes de 4 meses pueden indicar cuando están concientes acerca de las cualidades de un objeto escondido.[9] Aunque su actividad motora hacia el objeto sugiera que aun no saben de la permanencia del objeto escondido.[10] ¿Cuando entra en juego la habilidad para coordinar estas formas elementales de orientación y de acción? Varios signos señalan la importancia de un periodo alrededor de los 9 meses.

Recientemente Lalonde y Werker estudiaron 3 tareas aparentemente independientes que implican coordinación mental, dos de las cuales consisten en la habilidad para buscar un objeto escondido y la habilidad para reconocer la correlación entre características de un objeto visual. Estas habilidades se vuelven altamente correlacionadas a los 9 meses cuando los infantes realizan ambas pruebas o ninguna de ellas. El período de los 7 a los 12 meses también marca la habilidad del infante para alcanzar objetos en alguna dirección a partir de la línea visible.[11] De alguna manera ejercitar esta habilidad es la forma inicial de conflicto tipo Stropp. En adultos la condición interferente ha mostrado que activa la red anterior.[12] Por lo tanto parece razonable suponer que la red anterior esta implicada en estas actividades coordinadas que se desarrollan en el período alrededor de los 9 meses.

Los 9 meses también es el período en el cual el infante empieza a decir palabras. Los datos derivados de PET sugieren que la asociación semántica entre palabras implica al área frontal lateral izquierda cercana al área que se piensa está relacionada con alcanzar objetos, de hecho, el uso temprano de las palabras está relacionado estrechamente con los gestos que el bebé hace hacia los objetos.[13]

La gesticulación también es frecuente utilizada como ayuda en el desarrollo del uso de las palabras en niños con retraso en el desarrollo del lenguaje.[14] Emde y sus colegas han identificado el periodo de los 7 a los 9 meses como un periodo de cambio biocomportamental caracterizado por cambios en la preocupación hacia la novedad y con el inicio del miedo a lo extraños concurrente con cambios en la organización del sueño. Kagan también han revisado la evidencia de un cambio similar que  relaciona con la habilidad para evocar información de la memoria con mínimas claves ambientales, y la habilidad para mantener la representación de los eventos pasados o presentes en la memoria de trabajo.

Finalmente McCall ha revisado las evidencias que plantean un cambio entre los 7 y 13 meses en las competencias medios-objetivos, su coordinación de los esquemas de acción sobre un objeto, su imitación vocal y motora y el inicio de la incertidumbre de respuesta (wariness) McCal resume esto de la siguiente manera: “Aproximadamente a la edad de 7 meses, el desarrollo cognoscitivo del niño le permite separar los medios de los objetivos y el niño del ambiente. Mientras que antes las respuestas y las consecuencias del niño eran unidas, ahora su separación introduce un elemento de incertidumbre”. ¿tendrá esta respuesta una consecuencia deseada” y/o  cual será de las posibles respuestas, la que debo dar?

Existe evidencia de la disociación entre conciencia y control en los adultos. Considere la diferencia entre los estados de vigilia y sueño. En el sueño la conciencia está claramente presente, pero la habilidad para regular el pensamiento y comportamiento propio es limitada.[15] En la tarea Nissen, algunos adultos son capaces de orientarse hacia un evento esperado previamente aprendido (como lo hacen los infantes de 4 años), pero no están concientes en un sentido más general de manera que guié otras formas de comportamiento integralmente. Su conciencia parece estar ligada a un sistema individual y no de manera más general como para ser accesible para la integración de otras formas de comportamiento. Siguiendo a Allport estamos utilizando la habilidad integradora como un marcador en los organismos no verbales del nivel de procesamiento relacionado con la conciencia y con la formación del control voluntario que se desarrolla lentamente en la infancia.

Los 9 meses parecen ser cruciales para la coordinación entre las claves y las respuestas en un amplio rango de campos. Para Allport “la integración es un signo comportamental del control, este sería un periodo muy importante en el desarrollo de la atención”. El aspecto de la conciencia que esta relacionado con este desarrollo a los 9 meses es el control o voluntad. El niño ha desarrollado una mente propia en el sentido que tiene una agenda interna que controla el comportamiento. La mente está relacionada con la expresión hacia otros y la comunicación emerge en el gesto y lenguaje coordinado.

El control debe estar abierto a la influencia de la cultura en el cual crece el niño. Luría argumentó que “el sistema de orientación (red atencional posterior) estaba biológica y completamente desarrollado en la infancia temprana”. Vygotsky al respecto dice “que las formas superiores de atención (atención voluntaria) son culturales y pueden emerger en clara conexión con las personas que cuidan al niño”. Aunque existe una base biológica para estos dos sistemas, lo anterior enfatiza el carácter social del desarrollo de la red anterior.

Con el proceso evolutivo en el infante, a la par, se va desarrollando su proceso Psico-motor, Psico-afectivo y Cognitivos; también su atención y con ella las primeras manifestaciones deficitarias en ella.

A continuación me permito presentar algunos síntomas por edades sugeridos por José J. Bauermeister PHD.

Etapa de bebé: Presentan un temperamento difícil, son irritables, poco adaptables e intensos en sus reacciones.

Etapa de 1 a 3 años: Los niños que posteriormente son diagnosticados con TDAH se muestran más inquietos, impulsivos, irascibles y desafiantes.

Etapa de 3 a 5 años: el niño presenta baja tolerancia a  la frustración, rabietas y conducta oposicional en un grado mucho más alto de lo usual.  Posiblemente tenga dificultades  para relacionarse con los otros niños de la guardería, se hagan aparentes las bajas destrezas motrices y las dificultades.

Etapa de niñez intermedia: las dificultades se incrementan por el aumento  de la exigencias de disciplina, organización y de destrezas académicas más complejas.  Los problemas de lectura, escritura y matemáticas se hacen más aparentes.

Etapa de la Adolescencia: puede ser  muy difícil, púes con las conductas del TDAH, se mezclan los cambios psicológicos propios de esta edad como la rebeldía, la inconformidad, los cambios de estado de ánimo, el cuestionamiento de la autoridad. Los deberes escolares se hacen más difíciles de sobrellevar incrementada por al común resistencia a aceptar ayuda académica de padres y maestros.

Etapa de la adultez: las características del TDAH afectan las áreas de trabajo y las relaciones interpersonales.  La persona tiende a trabajar en exceso o a perder fácilmente los trabajos, puede recurrir a las drogas o alcohol, tener problemas de ansiedad o depresión usar como padres una disciplina demasiado estricta o errática y llegar a tener problemas con la ley, especialmente con las relacionadas con el tránsito.

A continuación presento algunos de los factores predisponentes del déficit de atención en la etapa de adultez, al igual que un plan de intervención según la Dra. Liliana Zuliana, Neuropsiquiatra.  
  • La genética  constitucional.
  • Habilidad deficiente a los padres: dar límites, vigilar actividades o prestar atención.
  • Padres con inmadurez, hostilidad y labilidad emocional (depresión de los padres).
  • Teoría de la coacción controlar al otro por conductas nocivas o agresivas. (pegan por todo).
  • Tipos de órdenes:

* Alfa: son concretas, claras, respuestas adecuadas y factibles.
* Beta: son vagas, interrumpen la orden o los propios padres las
   Llevan a cabo.



[1] Jnhson, 1990; Rothbart et al, 1990. Desarrollo de la atención.
[2] Posner, 1988. Desarrollo de la atención.
[3] Clohessy et al, 1991; Rothbart, 1990. Desarrollo de la atención.
[4] Jonson et al, 1991. Desarrollo de la atención.
[5] Jonson et al, 1991. Desarrollo de la atención.
[6] Clohessy et al, 1991; Vecera et al, 1991. Desarrollo de la atención.
[7] Baillargeon, 1987. Desarrollo de la atención.
[8] Douglas, 1989. Desarrollo de la atención.
[9] Baillargeon, 1987. Desarrollo de la atención.
[10] Piaget, 1952. Desarrollo de la atención.
[11] Diamond, 1991. Desarrollo de la atención.
[12] Pardo et al, 1990. Desarrollo de la atención.
[13] Dore et al, 1976. Desarrollo de la atención.
[14] Pien y Klein, 1989. Desarrollo de la atención.
[15] Mamelak y Hobson, 1989. Desarrollo de la atención.