TEORÍAS SOBRE LA ATENCIÓN
El significado de la atención, como
relación de la persona consciente con respecto al objeto, fue discutido por:
LA PSICOLOGÍA EMPÍRICA
INGLESA
Es decir, los partidarios de la
teoría de la asociación no incluyeron para nada en su sistema de psicología a
la atención. Para ellos no existían ni la personalidad ni el objeto, sino
únicamente las representaciones y las asociaciones, pero no existía la atención.
LOS
IDEALISTAS
A finales del siglo XIX y
principios del XX, el concepto de la atención pasó a primer plano. Este
concepto sirve para distinguir la actividad de la conciencia, y se emplea como
contraprueba contra la teoría de la asociación la cual reduce la conciencia a
una vinculación mecánica de las sensaciones y de las representaciones. Sin
embargo, se suponía que la atención era una fuerza externa, que desde fuera
formaba los datos que se transmitían a la conciencia.
LOS CONDUCTISTAS
Sus representantes y los de la
psicología de la Gestalt
llevaron a cabo intentos para eliminar la atención de la psicología. El primer
intento halló su expresión en la teoría motriz de la atención de Ribot, los
cuales redujeron la atención a posturas reflejas. El segundo intento, fue
llevado a cabo por los psicólogos de la forma, estos declararon a la atención
como surgida por la estructuración del campo sensorial.
LOS ESTRUCTURALISTA
(Titchener y sus escuelas) para
ellos la atención es simplemente el realce de la conciencia que surge
esencialmente de una o más diferencias en la claridad de sus contenidos central
o periféricos.
LOS FUNCIONALISTAS
(Angell y otros) emplearon a menudo
el término de atención para referirse, no a la organización del contenido
consciente, sino al proceso consciente de selección.
LOS BAHAVIORISTAS
La atención es un término colectivo
para designar el proceso de la conducta que facilita la respuesta de un individuo
a un estímulo dado y simultáneamente inhibe su respuesta a otros estímulos. Lo
que da el carácter selectivo y focal de la atención.
Las posturas reflejas son importantes
en las formas primitivas de la atención. Bajo la influencia de una excitación
el organismo se adapta casi siempre reflejamente a su mejor percepción. La atención
explicada aislada de tales posturas reflejas, resultaría completamente
acientífica. También sería incorrecto explicar la atención sólo desde posturas reflejas. La atención es un proceso
consciente. No siempre las posturas del ser humano son reflejas. A menudo se
forman a base de procesos conscientes, en los cuales colabora la atención. Pero
la atención, como conjunto no puede reducirse a meras posturas reflejas.
Es poco satisfactoria la teoría que
quiere atribuir la atención a la estructuración de la percepción. En primer
lugar, es esencial para la atención destacar partes, facetas y aspectos, en sí,
el análisis, y no el unilateral predominio de una unidad estructural. Y en segundo
lugar, aunque al principio la atención se manifieste indiscutiblemente en
relación con un contenido sensible y su análisis, consiste el rasgo esencial de
las formas superiores de la atención en la abstracción.
Reducir la atención a la
estructuración del campo sensórico quiere decir, negar la existencia del
sujeto, que se contrapone a los objetos. La atención, tratada sólo como “función”
o mecanismo, es, por su carácter, un aspecto del gran problema de la
correlación entre la personalidad y el mundo. La atención en estas formas
superiores caracteriza o designa la peculiaridad de la conciencia humana.
En lugar de descubrir esta correlación,
que relaciona la orientación general de la personalidad, se concentró la teoría
de la atención en su mayor parte a qué funciones debía atribuirse. La teoría
voluntarista ven el carácter de la atención exclusivamente en la voluntad,
aunque la involuntaria atención contradice tal interpretación. Otros la
atribuyen a la fijación de representaciones con ayuda del sentimiento, aunque
la atención voluntaria se regula muchas veces en contra del sentimiento. Un
tercer grupo, explica la atención exclusivamente como procedente del cambio del
contenido de las representaciones, sin tener en cuenta el significado de la
orientación general de la personalidad. La atención viene condicionada por la
correlación que existe entre la orientación de la actividad, en que el ser
humano queda implicado, y la orientación de sus procesos psíquicos. La atención
existe allí donde la orientación de la actividad determina la orientación de
los pensamientos.
Todo lo que a base de la
significación personal puede convertirse en vivencia para el individuo posee la
posibilidad de convertirse en objeto de su atención. La significación de los objetos
de la atención depende esencialmente de los motivos y de la orientación del
interés. La atención es, en alto grado, una función del interés.
BASES
FISIOLÓGICAS DE LA ATENCIÓN
Las bases para el descubrimiento
del mecanismo fisiológico de la atención fueron expuestas en las teorías de:
Pávlov “centros de la máxima excitabilidad”.
Uxtomskii “la dominancia”.[1] Meumann “los
estímulos”. Posner y Petersen “el sistemas
atencional”. Posner y Rothbart “los
mecanismos atencionales”.
TEORÍA DE PÁVLOV
Según la ley de inducción de los
procesos nerviosos, establecida por Pávlov, todo foco de excitación formado en
la corteza cerebral provoca una inhibición de los sectores que le rodean. De
esta manera, una excitación se distribuye irregularmente por la corteza
cerebral. A cada momento existe en la corteza un sector con “óptimos” centros
de excitación. Este momento es la parte creadora de la corteza. Con esta parte
está vinculado el trabajo más intenso de la conciencia.
Si fuese posible escribe Pávlov “mirar
a través de la cubierta del cráneo, y si el lugar óptimamente excitado de uno
de los hemisferios cerebrales estuviese iluminado, percibiríamos cómo en los
hemisferios se mueve una mancha luminosa que continuamente va cambiando de forma
y tamaño, mientras que el resto del hemisferio permanece en la sombra”. Pávlov
ha descubierto con su teoría de la irradiación y concentración de la excitación
las leyes de los principales procesos que se desarrollan en la corteza de los
hemisferios cerebrales.
TEORÍA DE UXTOMSKII
Según Uxtomskii, el principio de
dominancia es “un principio laboral general de los centros nerviosos. En los
sectores evolucionados y en la corteza de los hemisferios cerebrales, la
dominancia es la base fisiológica del acto de la atención y del pensamiento
objetivo”. Uxtomskii designa “dominante” el “foco dominante de excitación”. En la actividad normal del sistema
nervioso central, los procesos que se desarrollan alternamente en el ambiente
que continuamente va cambiando provocan cambiantes “focos de excitación predominantes”. A pesar de ello, la dominancia
no es un ámbito de excitación topográficamente unitario dentro del sistema
nervioso central, sino una determinada constelación de centros con aumentada
excitabilidad en los diferentes sectores del cerebro, de la médula espinal, así
como del sistema nervioso autónomo.
Cuando existe una excitación
dominante, ésta se ve reforzada por medio de otras excitaciones subdominantes
concomitantes, porque la influencia del dominante se manifiesta ante todo en la
tendencia de la excitación que se va formando a dirigirse hacia el centro de
excitación predominante, a reforzar su estado de excitación y a cambiar hacia
la trayectoria eferente que está vinculada a ella (Regla del reforzamiento del
dominante).
TEORÍA DE MEUMANN
Meumann estableció
experimentalmente que “el trabajo intelectual es más productivo cuando discurre
en condiciones normales que cuando hay una absoluta calma”. Algunos estímulos
adicionales que perturban la monotonía incrementan la tonicidad o tensión del
organismo. Los estímulos adicionales no demasiado fuertes refuerzan los
estímulos principales y son cambiados por éstos en sus trayectorias. La
experiencia cotidiana nos convence de esta tesis pedagógicamente importante
para la organización racional del trabajo. El fenómeno de la sensibilización
hace aparecer probable que participen también los centros vegetativos en el
mecanismo fisiológico de la atención.